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El Rumbero Solitario

Anarquia

EN POS DEL MILENIO REVOLUCIONARIOS MILENARISTAS Y ANARQUISTAS MISTICOS DE LA EDAD MEDIA DE NORMAN COHN

EN POS DEL MILENIO REVOLUCIONARIOS MILENARISTAS Y ANARQUISTAS MISTICOS DE LA EDAD MEDIA DE NORMAN COHN

ERRICO MALATESTA

EL ECO DE LOS PASOS

EL ECO DE LOS PASOS

Este no será un libro completo. Tampoco será una obra lograda. Sobre la CNT -CNT igual a anarcosindicalismo- se ha escrito bastante. Y se ha escrito por haberse revelado como la única fuerza capaz de hacer frente a los militares españoles sublevados contra el pueblo. Fue la CNT -los anarcosindicalistas- la que impidió, por primera vez en la historia, que un ejército de casta se apoderase de una nación mediante el golpe de Estado militar. Hasta entonces, y aún después, nadie se opuso a los militares cuando en la calle y al frente de sus soldados asestaban a su pueblo un golpe de Estado. La sublevación de julio de 1936 era de carácter fascista y al fascismo europeo, en la calle y frente a frente, ningún partido ni organización había osado enfrentarlo. La CNT -los anarcosindicalistas- no logró hacer escuela en las formaciones proletarias del mundo entero. Otros golpes de Estado han sido realizados después por militares. El de Chile, por ejemplo, frente a casi los mismos componentes que en España -socialistas, comunistas, marxistas-, pero sin anarcosindicalistas, fue para los militares un paseo. Tal como se está explicando lo ocurrido en Chile, la lección para los trabajadores será nula. Porque no fueron los militares quienes mataron a Allende, sino la soledad en que lo dejaron. Algo muy parecido le ocurrió al presidente de la Generalidad de Cataluña, Luis Companys, en el movimiento de octubre de 1934. Entonces, como ahora, predominaba en Europa una manifestación del comunismo, gritón, llorón, dado a difamar a cuantos no se doblegan al peso de sus consignas. Bueno, sí, para organizar desfiles aparatosos en Madrid, en Barcelona, en Santiago, en Berlín. Pero, al trepar al poder Hitler en Alemania, solamente el anarquista individualista holandés Van der Lubbe tuvo el arranque de pegarle fuego al Parlamento, desafiando las iras de quien se creía más poderoso que los dioses. Aquel fuego purificador alumbró la sordidez del mundo comunista, pagado de sus periódicos, de sus desfiles, de sus manifestaciones, pero que, carente de la chispa insurreccional de los anarcos, siempre dejó libre el paso a los enemigos de la libertad. No amando la libertad, no son aptos para defenderla.

La CNT tuvo excelentes luchadores, hombres y mujeres capaces de llenar páginas de Historia. Pero careció de intelectuales capaces de describir y de teorizar nuestras gestas.

Durante años he vivido en la duda de si debía eternizarse nuestras luchas en narraciones veraces. El final de Allende, asesinado por la soledad en que lo dejaron sus partidarios, me ha convencido de que convenía que el mundo obrero conociera lo que éramos colectivamente, y no solamente a través de la imagen de un hombre y de un nombre. La CNT dio vida a muchos héroes. En la medida de lo posible deben irse aportando ya los materiales de la verdadera historia del anarcosindicalismo en su aspecto humano, más importante que las manifestaciones burocráticas, que tanto se han prodigado. Solamente la veracidad puede dar la verdadera dimensión de lo que fuimos.

La verdad, la bella verdad, sólo puede ser apreciada si, junto a ella, como parte de ella misma, está también la fea cara de la verdad.

(Juan García Oliver)

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CARTA DE FRANCISCO ASCASO

CARTA DE FRANCISCO ASCASO

"Queridos amigos: Parece que empiezan a quitarle el polvo a la brújula. Partimos. He aquí una palabra que dice muchas cosas. Partir – según el poeta- es morir un poco. Pero para nosotros, que no somos poetas, la partida fue siempre un símbolo de vida. En marcha constante, en caminar perenne como eternos judíos sin patria; fuera de una sociedad en que no encontramos ambiente para vivir; pertenecientes a una clase explotada, sin plaza en el mundo todavía, la marcha fue siempre indicio de vitalidad. ¿Qué importa que partamos si sabemos que continuamos aquí, en el alma y en el espíritu de nuestros hermanos? Además, no es a nosotros a quienes se quiere desterrar, sino a nuestras ideas; y nosotros podremos marcharnos, pero las ideas quedan. Y serán ellas quienes nos harán volver, y son ellas las que nos dan fuerzas para partir. ¡Pobre burguesía que necesita recurrir a estos procedimientos para poder vivir! No es extraño. Está en lucha con nosotros y es natural que se defienda. Que martirice, que destierre, que asesine. Nadie muere sin lanzar zarpazos. Las bestias y los hombres se parecen en eso. Es lamentable que esos zarpazos causen víctimas, sobre todo cuando son hermanos los que caen. Pero es una ley ineluctable y tenemos que aceptarla . Que su agonía sea leve. Las planchas de acero no bastan para contener nuestra alegría cuando pensamos en ello, porque sabemos que nuestros sufrimientos son el principio del fin. Algo se desmorona y muere. Su muerte es nuestra vida, nuestra liberación. Sufrir así no es sufrir. Es vivir, por el contrario, un sueño acariciado durante mucho tiempo; es asistir a la realización y desarrollo de una idea que alimentó nuestro espíritu y llenó el vacío de nuestras vidas. ¡Partir es, pues, vivir! ¡He aquí nuestro saludo cuando os decimos no adiós, sino hasta pronto!


Carta de Francisco Ascaso, desde el barco prisión "Buenos Aires, 1932.